Atravesé hileras de gente que parecían interminables. Me sentí observada, pero realmente nadie me miraba.
Tropecé. Entonces, todos los presentes hicieron silencio para contemplar mi caída, pero nadie movió su posición, sólo miraban con el mismo gesto de indiferencia con el que se identificaban durante toda la noche.
Hubo un cambio; la luz se apagó y oí claramente su voz entre la multitud, que había regresado a su bullicio. Había llegado.












1 comentario:
mmmm interesante, una estructura muy lograda jajaja =)
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