Siempre he querido sentirme libre para todo, ¿y quién no? Me alegra de alguna manera mantenerme dentro del porcentaje de ''normalidad'' adolescente.
Voy buscando siempre una aceptación, una afirmación, una autorización, todos estos sustantivos que acaban en 'ión' y resultan ser positivos. Y todo esto para poder sentirme libre; aunque sin darnos cuenta se puede llegar a convertir en un mero capricho, en conseguir siempre lo que se desea sin ningún tipo de esfuerzo. Niños mimados, a sí, por que sí.
Supongo que todo necesita merecerse un tiempo, una dedicación y un esfuerzo; si no, todo sería gratuito y simple, monótono, aburrido, sin emoción, al alcance de todos, eso sí, sin desigualdades; pero entonces, ni yo ni miles de locos que se expresan LIBREMENTE por ahí tendrían esta frustración encima. ¿Y quién nos escucha? Otros tantos frustrados más.
Me siento en el borde de la cama, me reclino, miro al techo, vacío de sentido, y pienso... Joder, qué malo es pensar. Pero es mi habitación, en ella soy libre, LIBRE; en ella construyo mi mundo carente de razón, sin necesidad de normas ni orden alguno, tan sólo, el que yo quiera establecer.
Todo gira en torno a las emociones, emociones que controlamos, que pensamos y que pocas veces queremos mostrar. No penséis, no sirve de nada. Dedicaros a improvisar vuestros actos, dedicaros a ser felices, dedicaros a vivir.
Sed adolescentes y empezaréis a ser libres.
Voy buscando siempre una aceptación, una afirmación, una autorización, todos estos sustantivos que acaban en 'ión' y resultan ser positivos. Y todo esto para poder sentirme libre; aunque sin darnos cuenta se puede llegar a convertir en un mero capricho, en conseguir siempre lo que se desea sin ningún tipo de esfuerzo. Niños mimados, a sí, por que sí.
Supongo que todo necesita merecerse un tiempo, una dedicación y un esfuerzo; si no, todo sería gratuito y simple, monótono, aburrido, sin emoción, al alcance de todos, eso sí, sin desigualdades; pero entonces, ni yo ni miles de locos que se expresan LIBREMENTE por ahí tendrían esta frustración encima. ¿Y quién nos escucha? Otros tantos frustrados más.
Me siento en el borde de la cama, me reclino, miro al techo, vacío de sentido, y pienso... Joder, qué malo es pensar. Pero es mi habitación, en ella soy libre, LIBRE; en ella construyo mi mundo carente de razón, sin necesidad de normas ni orden alguno, tan sólo, el que yo quiera establecer.
Todo gira en torno a las emociones, emociones que controlamos, que pensamos y que pocas veces queremos mostrar. No penséis, no sirve de nada. Dedicaros a improvisar vuestros actos, dedicaros a ser felices, dedicaros a vivir.
Sed adolescentes y empezaréis a ser libres.











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